Mate Burilado

 

El mate decorado es un arte propio que desde el período precerámico persiste hasta nuestros días, brindando su valor funcional, documental, simbólico y artístico. Mediante esta expresión artística ancestral el hombre andino pudo plasmar de manera auténtica su sensibilidad estética pues, desde su origen, el mate decorado ha tenido una importancia ritual y simbólica al margen de su preponderante utilidad doméstica.

Antecedentes de los estudios sobre el mate decorado

Las referencias escritas y documentales más antiguas sobre la presencia del mate en la vida cotidiana de la población en las culturas prehispánicas y durante la época colonial se hallan en cartas, crónicas, relaciones e informaciones del siglo XVI y XVII. Además, poseemos documentos visuales, como los ceramios moches, que muestran en sus diseños pintados el uso de los mates. Las investigaciones académicas yespecíficas sobre este arte se iniciaron en la década de 1930 con los escritos deJosé Sabogal, pintor indigenista y promotor de las artes populares, que en el año de 1945 publica su célebre estudio Mates burilados: arte vernacular peruano. En este libro, el autor realiza una explicación general de la trayectoria histórica de los mates burilados y otras descripciones detalladas del mate de Huanta y el mate huanca. Así mismo, destaca el artículo “Mates peruanos: área de Huaral-Chancay, departamento de Lima”, de Arturo Jiménez Borja y Hermógenes Colán Secas, como uno de los estudios pioneros sobre los mates del Perú, que fue publicado en la Revista del Museo Nacional en 1943. Este artículo es el resultado de una investigación acuciosa sobre las formas, los usos y las denominaciones de los mates en la región de Lima.

Los mates prehispánicos del Perú

La planta Lagenaria siceraria aparece registrada tempranamente en sitios arqueológicos del Perú. Junius Bird halló en 1946 en el sitio precerámico de Huaca Prieta (2700 – 1800/ 1500 a.vvvvvC.) ubicado en el valle de Chicama, La Libertad, un conjunto de fragmentos de calabazas sin decoración y algunas con diseños, pero en mal estado de conservación. Entre los mates decorados destacan pequeñascalabazas grabadas con dibujos complejos que representan caras de felino y figurashumanas entrelazadas con serpientes esquemáticas (Raphael y Villegas 1985: 54).Estos motivos fueron burilados probablemente con piedras filudas, técnica empleadatambién para decorar piezas de piedra y hueso (Villegas 2001: 82). Estas calabazas serían, según Ravines (1991), los mates ornamentados más antiguos de los Andes centrales.

Durante esta época sobresalieron en el arte de decorar mates tres zonas de la costa: en el norte, Moche (100 a.C. – 700 d.C.) y Chimú (1000 – 1460 d.C.); en el centro, Chancay (1300 – 1450 d.C.); y en el sur, Paracas (700 – 0 a.C.) y Nasca (100 a.C. – 600 d.C.).

Los usos de los mates prehispánicos

Desde estas épocas tempranas las calabazas fueron aprovechadas en el consumo y como utensilios (tazones, platos, cuencos, cucharas, botellas y otros recipientes domésticos), además de servir como instrumentos musicales (sonajas o chunganas), caleros o ishcupuros para contener la cal que servía para el masticado de las hojasde coca, flotadores de balsas, máscaras, bastidores para remendar la ropa, platillos de balanza, etc. También tuvieron la finalidad de ser vajillas funerarias y ceremoniales.

Los mates aparecen generalmente en entierros dentro del ajuar funerario a modo de ofrenda, conteniendo alimentos como frijol, maíz y maní, también ovillos de hilos de algodón o implementos textiles. Inclusive a veces sirvieron de asiento o cubrieron la cabeza del cadáver (Ravines 1991: 22).

Todo ello indica que los mates fueron y siguen siendo hoy de gran importancia, aunque su uso cotidiano en el menaje doméstico va decayendo al ser reemplazados por objetos de producción industrial y más bien predomina su carácter decorativo. Es posible que los mates profusamente decorados, incluso con aplicaciones de oro y plata, conchas y piedras preciosas, pertenecieran a las clases sociales altas y, por el contrario, los mates usados por el resto de la población hayan sido simples, casi sin decoración (Villegas 2001: 82).

La composición y decoración en los mates prehispánicos

En cuanto a la composición de los mates, se dio un uso generalizado de bandas horizontales: una central y ancha donde se plasmaron los diseños principales; y dos angostas, una de ellas, la del extremo superior, cubierta con grecas o motivos repetitivos aislados (Raphael y Villegas 1985: 55) y la inferior, con o sin decoración. La banda ancha no solo es un espacio continuo sino que puede dividirse en diferentes campos. Algunas veces no se siguió este patrón.

Predominaron los diseños geométricos y ocasionalmente fueron figurativos, siguiendopatrones textiles. De ahí que puedan compararse con los tejidos de su época a través de la iconografía presente en ellos (Raphael y Villegas 1985: 20). La decoraciónestilizada con rango figurativo representa motivos antropomorfos, pájaros, avesmarinas, peces, cangrejos, insectos, serpientes, felinos (otorongos y pumas) y otros animales e híbridos serpiente-felino. En Nasca son frecuentes las aves en los mates pirograbados, como lo son también en los ceramios pintados de esa época. En Chimú y Chancay fueron frecuentes los símbolos geométricos de peces y siluetas deaves que parecen haber sido creados con influencia Tiahuanaco, ya que esta cultura

dominó casi el total de las culturas costeñas (Raphael y Villegas 1985: 55). Quizá de este hecho resulte la presencia del suche en los mates decorados de la costa.

Dentro de los diseños burilados se considera también las marcas de propiedad que aparecen en la base de varios mates. Son marcas que se acostumbran realizar en los mates de las chicherías actuales como una continuidad cultural de la costa norte.

En la época inca prevaleció más el aspecto funcional que el ornamental. Los cronistas dan referencias al respecto. Arriaga manifestó que las calabazas eran empleadas como recipientes para dar de comer y beber a las guacas. En instrumentos de música, según Murúa, sirvieron de cajas de resonancia o, a decir de Cobo, como trompetas, llamadas quepa. Cieza de León menciona que las calabazas sirvieron de sombreros adornados con plumas para la gente de la nobleza (Spahni 1969: 31-32). Se cree que las calabazas con diseños tenían representaciones figurativas de seres humanos en fiestas y otras actividades sociales, junto a escenas de sacrificioy motivos geométricos; de ellos no quedaron testimonios tangibles porque el clima de la sierra no lo permitió (Raphael y Villegas 1985: 55).

Tomado de:

Artesanías del Perú, historia, tradición e innovación

Sirley Ríos Acuña

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